La zona arqueológica de Teotihuacán implementó nuevas medidas de seguridad con la instalación de cinco arcos detectores de metales, uno en cada acceso principal, tras el ataque armado ocurrido recientemente en el sitio.
La decisión se tomó luego de que un agresor perpetrara un atentado en las inmediaciones de la Pirámide de la Luna, donde una mujer canadiense perdió la vida y siete turistas resultaron heridos por disparos. Posteriormente, el atacante se quitó la vida, lo que encendió las alertas sobre la seguridad en uno de los destinos turísticos más visitados del país.
Los dispositivos instalados miden aproximadamente 70 centímetros de ancho por 1.80 metros de alto y cuentan con sensores laterales que permiten detectar objetos metálicos en el cuerpo de los visitantes. En caso de activarse la alarma, el personal realiza una segunda revisión con paletas detectoras para identificar con mayor precisión el objeto.
El operativo incluye la participación de varios sectores
El operativo incluye la participación de elementos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, custodios del sitio, así como policías auxiliares de la Ciudad de México y efectivos de la Guardia Nacional, quienes también revisan mochilas, bolsas y pertenencias antes de permitir el acceso.
Los arcos cuentan con indicadores visuales que señalan la altura aproximada donde se detecta el metal, lo que facilita la inspección sin retrasar significativamente el flujo de visitantes.
Las opiniones entre turistas han sido mixtas. Algunos consideran que la medida brinda mayor seguridad y debió implementarse desde antes, mientras que otros opinan que aún es insuficiente y proponen revisiones más estrictas.
A pesar del incidente, la afluencia de visitantes mostró un repunte, impulsada en parte por la entrada gratuita para turistas nacionales. Las autoridades buscan con estas acciones recuperar la confianza de quienes visitan este emblemático sitio arqueológico, considerado patrimonio cultural de México.





