La isla italiana de Capri anunció nuevas normas turísticas que entrarán en vigor este verano con el objetivo de frenar la saturación de visitantes y proteger la tranquilidad que históricamente ha caracterizado al destino.
Las autoridades locales decidieron endurecer las restricciones a los grupos organizados, señalados como responsables del colapso en calles estrechas y puntos panorámicos.
En temporada alta, Capri puede recibir hasta 50 mil visitantes diarios, una cifra que supera ampliamente a su población residente, estimada entre 13 mil y 15 mil habitantes.
Aunque la isla se promociona como un destino exclusivo y elegante, las multitudes de excursionistas han generado tensiones con residentes y empresarios.
Capri, Italy pic.twitter.com/H7G6BhZkEf
— VIEW (@viewsoff_) February 4, 2026
¿De qué tratan las medidas?
Las nuevas regulaciones permitirán únicamente el desembarco de grupos turísticos de hasta 40 personas. Además, en agrupaciones mayores a 20 integrantes quedará prohibido el uso de altavoces. En su lugar, los visitantes deberán utilizar auriculares o receptores individuales para escuchar a los guías.
También se prohibirá el uso de paraguas, banderas u otros elementos llamativos para identificar a los grupos.
Los responsables solo podrán portar pequeños carteles reglamentarios y deberán asegurarse de que sus contingentes permanezcan compactos sin obstaculizar el paso.
El alcalde Paolo Falco adelantó que el ayuntamiento analiza medidas adicionales para regular el tráfico de embarcaciones en el puerto de Marina Grande, incluyendo posibles límites de desembarque por franjas horarias.
Empresarios locales respaldaron la decisión al considerar que ayudará a descongestionar zonas críticas y mejorar la experiencia tanto para residentes como para visitantes, bajo una premisa clara: todos son bienvenidos, pero no al mismo tiempo.


















