La aviación comercial podría experimentar un cambio relevante con la llegada del Phantom 3500, el primer avión sin ventanas concebido para el transporte civil.
Desarrollado por la empresa estadounidense Otto Aerospace, este modelo propone un rediseño radical del fuselaje con el objetivo de mejorar la eficiencia aerodinámica, reducir el consumo de combustible y ofrecer una experiencia distinta a bordo.
El Phantom 3500 sustituye las ventanas por pantallas
La principal innovación del Phantom 3500 es la eliminación casi total de las ventanillas en la cabina de pasajeros.
En lugar de aberturas físicas, el avión contará con cámaras externas que transmitirán imágenes en tiempo real a pantallas 4K integradas en paredes y techo.
De acuerdo con la compañía, esta decisión permite optimizar la estructura del fuselaje, reducir peso y mantener un flujo laminar del aire más estable. La única ventana será la exigida por normativa como salida de emergencia.
El diseño del avión incluye un fuselaje con forma de lágrima, poco común en la aviación civil, pero clave para disminuir la resistencia aerodinámica.
Esta geometría, junto con el uso intensivo de materiales compuestos avanzados, busca ampliar la autonomía operativa y permitir operaciones en aeropuertos con mayores restricciones.
En el apartado técnico, el Phantom 3500 estará equipado con dos motores turbofán Williams FJ44, reconocidos por su eficiencia.
Tendrá capacidad para cuatro pasajeros y un volumen de cabina aproximado de 22.65 metros cúbicos, con dimensiones interiores cercanas a los dos metros de altura y longitud, lo que promete una mayor sensación de amplitud frente a otros jets de su segmento.
Otto Aerospace prevé realizar el primer vuelo de prueba en 2027 y avanzar hacia la certificación hacia finales de la década.
Además de su enfoque en vuelos ejecutivos y privados, el diseño ha despertado interés en posibles aplicaciones militares, aunque la empresa no ha detallado planes concretos en ese ámbito.


















