Estados Unidos enfrenta el shutdown más prolongado de su historia reciente, superando la marca registrada en 2019 durante la primera administración de Donald Trump. La parálisis gubernamental, que ya cumple seis semanas, mantiene sin salario a 1.4 millones de empleados públicos y ha obligado a tomar medidas extraordinarias en sectores estratégicos.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, anunció una reducción del 10% en la capacidad operativa de 40 aeropuertos, incluidos los más concurridos del país, ante la falta de 2,000 controladores aéreos. “Necesitamos reducir la presión para mantener la seguridad del sistema”, explicó.
Bryan Bedford, director de la Agencia Federal de Aviación (FAA), calificó la situación como “muy inusual” y aseguró que, pese a la crisis, el sistema aéreo sigue siendo seguro. “Nuestros controladores no han cobrado desde hace un mes. Esperamos volver pronto a la normalidad”, añadió.
El estancamiento político en el Congreso ha impedido aprobar el presupuesto necesario para mantener operativos los departamentos federales.
Los republicanos, con una mayoría mínima, buscan apoyo demócrata para financiar al gobierno hasta noviembre, mientras que el Partido Demócrata exige replantear las recientes reformas de salud impulsadas por Trump.
Desde su plataforma Truth Social, el expresidente exhortó a los republicanos a “acabar con el filibusterismo” —la regla que exige 60 votos en el Senado— para superar el bloqueo opositor. Sin embargo, los analistas advierten que eliminar esa barrera podría tener consecuencias políticas a largo plazo.
Mientras tanto, las aerolíneas reportan más de 3.2 millones de pasajeros afectados y pérdidas diarias de 15,000 millones de dólares, en medio de una creciente presión ciudadana para que ambos partidos alcancen un acuerdo y reabran el gobierno federal.


















