Tulum enfrenta en 2025 una combinación de factores que están afectando de forma directa su actividad turística.
De acuerdo con reportes oficiales de ocupación hotelera correspondientes a la semana del 27 de septiembre al 3 de octubre, el destino registra una tendencia a la baja respecto a los niveles observados en agosto.
Comerciantes, transportistas y prestadores de servicios confirman una disminución en la afluencia de visitantes. Con menos consumo, reservas de último minuto y frecuencias reducidas en las rutas de transporte entre Tulum, Playa del Carmen y Cancún.
Para mantener el flujo durante la temporada baja, los negocios locales han optado por promociones dirigidas al mercado nacional.
La situación turística se entrelaza con problemas estructurales de servicios públicos. El crecimiento acelerado de Tulum en los últimos años no fue acompañado por una expansión proporcional en los sistemas de agua potable y drenaje.
Vecinos y colectivos ambientales denuncian descargas irregulares y presión sobre el manto freático, mientras dependencias estatales y municipales reconocen rezagos y han iniciado obras de rehabilitación en redes y plantas de tratamiento.
Cuadrillas de mantenimiento operan en distintos puntos, con protocolos para asumir temporalmente algunas instalaciones cuando es necesario.
Los factores ambientales también contribuyen
El recale de sargazo ha sido otro factor determinante en la percepción de los visitantes. Entre junio y septiembre, las costas de Quintana Roo registraron miles de toneladas del alga, retiradas mediante brigadas y embarcaciones especializadas.
Aunque la temporada de mayor impacto ya concluyó, los trabajos de limpieza continúan, y hoteleros reportan costos adicionales por gestión y disposición del sargazo.
La seguridad y el acceso a las playas también forman parte del panorama. En marzo de 2025, el homicidio del entonces secretario de Seguridad municipal durante un operativo aumentó la atención sobre el entorno delictivo.
Más recientemente, en el segundo semestre, surgieron conflictos públicos por los cobros y restricciones en el Parque Nacional Jaguar y otras zonas costeras.
La presidencia municipal insiste en mantener acceso gratuito para residentes acreditados, mientras instancias federales y operadores turísticos sostienen que la entrada debe ser libre conforme a ley. Visitantes han reportado controles de ingreso y ajustes en horarios.
Con todos estos factores en juego, Tulum enfrenta en 2025 un reto mayor: equilibrar desarrollo turístico, sostenibilidad ambiental y derechos de acceso sin comprometer la competitividad del destino.