En México, como en buena parte del mundo, julio y agosto siguen siendo los meses preferidos para vacacionar. La costumbre, las vacaciones escolares y la presión social empujan a la mayoría a viajar en este periodo, aunque no siempre es la mejor opción.
Cada vez más viajeros optan por hacerlo en septiembre u octubre, cuando los destinos están más despejados y los precios son más accesibles.
Tomás Santa Cecilia, psicólogo y director del Centro CECOPS en España, explica que irse de vacaciones en temporada alta muchas veces responde más a la presión social que a una verdadera necesidad.
“Descansar es lo importante, pero hemos terminado creyendo que viajar en verano es obligatorio”, señala. Quienes esperan al final del verano suelen tener, según él, “una personalidad marcada” y buscan experiencias más tranquilas.
Tomar vacaciones en temporada baja tiene muchas ventajas
De hecho, quienes viajan en septiembre destacan ventajas claras: mayor disponibilidad de hoteles, menos filas en restaurantes y atracciones, además de costos más bajos en vuelos y hospedaje.
Como lo señala la creadora de contenido Elena Herraiz, viajar fuera de temporada “facilita disfrutar de los destinos sin aglomeraciones y con un mejor servicio”.
Entre los inconvenientes está la menor frecuencia de vuelos o que ciertos atractivos abran solo en temporada alta, aunque suelen ser desventajas mínimas frente a los beneficios.
Además, en ciudades mexicanas con calor intenso como Mérida, Mazatlán o Cancún, viajar en septiembre u octubre permite disfrutar un clima más fresco que en pleno verano.
Así, para quienes cuentan con flexibilidad en el trabajo o no dependen del calendario escolar, viajar cuando los demás ya volvieron puede ser la clave para unas vacaciones más relajadas y económicas.