Confundir el Panteón de Roma con el Partenón de Atenas es más común de lo que parece. Sus nombres suenan parecido, sus columnas imponentes y su color blanco evocan imágenes similares. Sin embargo, estos monumentos, íconos en Italia y Grecia respectivamente, tienen historias, estilos y funciones muy distintas.
Un análisis de HowStuffWorks —con opiniones de expertos como Christopher Ratté (Universidad de Michigan) y C. Brian Rose (Penn Museum)— aclara las diferencias esenciales entre ambas construcciones.
Para empezar, el Partenón se ubica en la Acrópolis de Atenas y su nombre proviene de parthenos, “virgen” en griego, en honor a la diosa Atenea. En cambio, el Panteón está en Roma y su nombre significa “todos los dioses” (pan-theos), ya que estaba dedicado a todas las deidades romanas.
Épocas, propósitos y estilos distintos
El Partenón fue construido entre 447 y 432 a.C., tras las Guerras Médicas. Representaba la gloria de Atenas y agradecía a Atenea por la victoria. Su construcción tomó 15 años y estuvo a cargo del escultor Fidias, quien creó una estatua colosal de la diosa.
Por su parte, el Panteón actual fue levantado entre 126 y 128 d.C., en tiempos del emperador Adriano. Reflejaba el poder y la estabilidad del Imperio romano. Su diseño, con cúpula y planta circular, fue una hazaña de ingeniería. Su interior está decorado con mármoles traídos de distintas regiones del imperio.
En cuanto a estilos, el Partenón es un modelo de arquitectura clásica griega: columnas dóricas, elementos jónicos y una estructura rectangular. El Panteón, en contraste, se destaca por su gran cúpula, que fue la mayor del mundo durante siglos.
Lo que han sido… y lo que son
Ambos templos han cambiado con el tiempo. El Panteón es hoy una iglesia católica y conserva gran parte de su forma original. El Partenón, que sufrió una explosión en el siglo XVII, funciona como museo y símbolo del pasado griego.
Aunque fueron construidos con siglos de diferencia, el Panteón y el Partenón comparten algo: ambos nacieron como templos, se convirtieron en iglesias y hoy siguen de pie como testigos de la historia.